Horacio Quiroga

Horacio Quiroga

Horacio Quiroga (1878, Salto, Uruguay– 1937 Buenos Aires) cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo afincado en Argentina a partir de 1902 (donde alcanza la madurez y culminación de su narrativa tras las estancias en la selva), se le considera el precursor del cuento latinoamericano, por su maestría en el manejo de los instrumentos literarios propios del naturalismo y modernismo.

Se le compara con Edgar Allan Poe por sus descensos en las profundidades de una naturaleza a menudo adversa, temible. En su libro “El cuento en la literatura infantil. Ensayo crítico”, de 1962, Dora Patoriza dice sobre Quiroga: «Parecía imposible que este hombre extraño, solitario y misántropo, que escribió sus novelas bajo el dictado de su corazón atormentado, haya sido el autor de los Cuentos de la selva, donde la ternura, la piedad y la justicia son los pilares sobre los que se sustenta la acción de esos ocho relatos».

El cuento de animales se basa en el animismo infantil que responde, a su vez, a un sueño ancestral del hombre de fusionarse con el animal, que tiende a personificar también piedras, plantas, astros u objetos, pero sobre todo animales. Así es como en las sociedades primitivas aparece el tótem, el cual, con el paso del tiempo, se convierte en personaje mitológico. Según Pastoriza (1962: 161), «[...] Horacio Quiroga tiene el mérito de haber sabido combinar de manera admirable sus observaciones de la vida y costumbres de los animales de la zona, dentro de una línea argumental netamente infantil, como es la de hacer hablar y actuar a los animales movidos por pasiones humanas [...]». En los cuentos de animales, el animal es “receptor”, se dialoga con él, se le comprende y se utiliza su lenguaje, pero también es “hablante” y este papel “humanizado”, opina Jacqueline Held en su libro “Los niños y la literatura fantástica” (1981), es lo que más atrae al niño.